friday night out
Anoche vi a una amiga de vlc que hacía tiempo que no veía y lo pasamos muy bien. Z. se equivocó de zapatos (hay algunos tipos de noche que no son compatibles con algunos tipos de zapato, pero bueno, cambiando los términos "noche y "zapato" se pueden obtener tantos resultados... esto siempre pasa), pero nos reímos mucho. Nos perdimos dentro de la sala a la que fuimos. Y no es que cada uno se fuera por su lado y luego no nos viéramos, no, no, nos perdimos los cuatro juntos por allí dentro. Esto se merece un "en fin" con luces de neón incluidas.
Bueno, todo eso me ha servido de excusa para contar lo que de verdad quería contar. Y si no me lo hubiera pasado tan bien diría incluso que toda la noche tuvo lugar para que luego me ocurriera lo que me pasó. Fue todo tan simbólico que estuve a punto de convertirme en símbolo yo tambien (pero luego lo pensé mejor, y bueno, de persona no estoy mal, pa qué cambiar).
De vuelta a casa (6am) Z. y yo entramos al metro juntos pero ella se iba en un sentido y yo me iba en el opuesto. Sólo tenía que hacer un transbordo para llegar a mi línea. Era esa hora en la que las miradas en el metro se agudizan como nunca, en la que miras a tu alrededor esperando que haya alguien más borracho que tú (que se tambalee más que tú) y en la que los que ya van a currar lanzan puñales con sus pupilas a los que vuelven de fiesta. Si ya de normal voy un poco empanado, anoche más. Así que iba pensando en todo esto cuando, de repente, me veo bajando del tren e intentando hacer un transbordo que no existía (!). Miré hacia un lado, miré hacia otro, y todos los carteles de la línea azul llevaban a la calle. Así que salí a la superficie con desconfianza de espeleólogo y cuál fue mi sorpresa al descubrir que el transbordo se hacía por la calle: en un lado de la acera, dos bandas azules señalaban una especie de carril peatonal que me llevaría 3 bloques después a otra boca de metro, de la cual a su vez salía otro carril, esta vez rojo, indicando el sentido contrario del transbordo. Y mientras andaba por mi carril azul y miraba a los edificios y al cielo pensando en que todos los transbordos deberían ser así, me di cuenta de lo insignificantes que somos, de lo curioso que es el camino de cada cual, y de mil cosas más que si contara conformarían la parte interesante de este post, pero que me voy a guardar para mí. ¡No voy a contarlo todo!


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