con la piel estresada
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Martes. Vuelvo con un pie torcido de pasar unos días en ct (por tercera vez en un mes). 7 horas en coche, 6 idas y venidas descargando cosas del coche al piso. Muebles que montar.
Miércoles. Vuelven a acecharme todas las movidas del piso, voy a las prácticas, hago compra gorda, exámenes a la vuelta de la esquina, viajecito a Ikea de última hora para comprarme cama que al final me cuesta 200€ más cara de lo que pensaba, en total me gasto trece euros poniendo tickets de la ORA y, a pesar de ello, me multan.
Jueves. Consigo cambiar de sitio el coche y dejarlo frente a la puerta de las prácticas, mi último día de prácticas, tarde productiva de visitas a tiendas de pintura, cerrajerías, bancos, estancos...
Viernes. Después de correr por media bcn y de que Z. casi pierda el tren, me voy a casa y descubro una red inalámbrica que funciona. Hago mil cosas pendientes en internet. Y por fin consigo relajarme.
Sábado... me despierto y descubro que el 90% de la superficie de mi cuerpo está roja como si hubiera estado 7 horas al sol en pleno agosto e irritada como si de piel de naranja se tratara. Me pica. Pushkin (llamemos así a un candidato pseudoruso a Mago) me recomienda que vaya a urgencias. Mi segunda visita a urgencias en 6 días. Espero cinco horas para que al final me digan que si no he comido ni tocado ni respirado nada raro, debo de tener una reacción cutánea por estrés. Si te pica mucho te tomas esto, pero si no te pica, tranquilo, tal como ha venido se irá.
MIERDA.
Y hoy domingo, que vuelve I. de Alemania, que Pushkin quiere que quedemos, que podía aprovechar para hacer algunas compras pendientes... hoy tengo una ansiedad que me consume y me quedaría todo el día en la cama pensando en qué momento de la semana se cogieron de la mano mi moral y mi suerte para suicidarse por la ventana.
I,,,I


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