dedicado con lazo rojo
Una vez soñé con Rosa María Sardà. Pero ella no era la protagonista. La que gritaba sin compasión en mitad de la cueva del sueño era aquella chica con flequillo de años 20. Por entonces vivíamos juntos en otro país, rodeados de montañas inmensas que nunca llegamos a escalar, un poco por miedo a no encontrar nada en la cima.
Siempre nos confundían por novios pero nos daba igual. Siempre se miraba el flequillo con desconfianza y yo me moría de risa. Y nunca nos aburríamos, claro que no.
Ahora la chica del flequillo años 20 se ha cortado el pelo. Ha sido muy valiente, se ha atrevido a que él se lo cortara aun sabiendo que cuando le crezca, él ya no podrá cortárselo porque estará muy lejos. Antípodas, que se llaman. Todo suena a fecha de caducidad, a saltos al vacío, a cometas que pasan cerca de un planeta y dejan su estela. Pero no todo lo que suena es nítido. Quién sabe las vueltas que da uno sobre sí mismo, puede que un día un cometa cualquiera se quede en la órbita del planeta y le deleite día y noche con su brillo. Nadie lo sabe.
Sólo quería decirle a la chica del flequillo años 20 que no debe estar triste. Que es muy valiente, aunque ella no lo sepa. Que lo único previsible de este planeta es que todo es imprevisible y que por eso mismo nadie sabe nada.
Que un abrazo gigante.
Siempre nos confundían por novios pero nos daba igual. Siempre se miraba el flequillo con desconfianza y yo me moría de risa. Y nunca nos aburríamos, claro que no.
Ahora la chica del flequillo años 20 se ha cortado el pelo. Ha sido muy valiente, se ha atrevido a que él se lo cortara aun sabiendo que cuando le crezca, él ya no podrá cortárselo porque estará muy lejos. Antípodas, que se llaman. Todo suena a fecha de caducidad, a saltos al vacío, a cometas que pasan cerca de un planeta y dejan su estela. Pero no todo lo que suena es nítido. Quién sabe las vueltas que da uno sobre sí mismo, puede que un día un cometa cualquiera se quede en la órbita del planeta y le deleite día y noche con su brillo. Nadie lo sabe.
Sólo quería decirle a la chica del flequillo años 20 que no debe estar triste. Que es muy valiente, aunque ella no lo sepa. Que lo único previsible de este planeta es que todo es imprevisible y que por eso mismo nadie sabe nada.
Que un abrazo gigante.


<< Home