actos reflejos
Cuando me pongo nervioso aprieto mucho los dientes. Mucho. Tanto que mis encías hace tiempo que dejaron de resistir y sangran.
Aprieto los puños y las uñas se me clavan en la palma de la mano.
A veces tiemblo, pero no se me nota porque siempre me muevo mucho.
El estómago se me hace un puño de dos centímetros, pequeño Big Bang.
A veces se me guiñan los ojos de fijar tanto la vista. Y si lo que me pone nervioso tiene la forma de las palabras, releo (releoreleoreleoreleoreleo). A veces me da un tic nervioso en el ojo derecho.
No me gusta ponerme nervioso porque todo el cuerpo se empeña en hacer su golpe de estado personal.
Pero es que, a veces, no le queda más remedio.
Aprieto los puños y las uñas se me clavan en la palma de la mano.
A veces tiemblo, pero no se me nota porque siempre me muevo mucho.
El estómago se me hace un puño de dos centímetros, pequeño Big Bang.
A veces se me guiñan los ojos de fijar tanto la vista. Y si lo que me pone nervioso tiene la forma de las palabras, releo (releoreleoreleoreleoreleo). A veces me da un tic nervioso en el ojo derecho.
No me gusta ponerme nervioso porque todo el cuerpo se empeña en hacer su golpe de estado personal.
Pero es que, a veces, no le queda más remedio.


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